Bodegas Santa Cruz de Alpera
La historia de las Bodegas se remonta a 1947, cuando 25 viticultores se unieron para escribir un nuevo capítulo en la historia del municipio de Alpera. Así, surgieron las Bodegas Santa Cruz de Alpera, las cuales han estado elaborando vinos autóctonos reconocidos en toda Europa y más allá del Atlántico.
Los viñedos, que abarcan más de 3000 hectáreas, de las que 1000 hectáreas están bajo certificación ecológica, crecen en los suelos calizos marcados por la altitud. El clima, con influencia continental, inviernos fríos y veranos calurosos durante el día y frescos por la noche, contribuye a una maduración lenta y completa de la uva Garnacha Tintorera, dando como resultado vinos ricos en taninos y color.
El compromiso con la calidad se refleja en la meticulosa selección de uvas y en la aplicación de las últimas tecnologías en el proceso de elaboración, lo cual contribuye a la creación de vinos únicos y de gran valor. Entre sus destacadas marcas se encuentran Rupestre de Alpera, Santa Cruz de Alpera, Albarroble, Cueva del Chamán, así como sus espumosos y su sangría «La Camaleona».
La organización cuenta con departamentos de sanidad vegetal, administrativo, producción en bodega y comercialización, los cuales se complementan con un excelente equipo técnico. En total, la bodega cuenta con 400 socios. El presidente de la empresa es José Gil Martínez, quien nació en Alpera y ha dedicado toda su vida a la viticultura. El enólogo a cargo de las bodegas es Diego López.
Las Bodegas siguen una filosofía que se centra en la producción de vinos únicos, reconocidos en todo el mundo, al mismo tiempo que apoyan el desarrollo de Alpera. Su lema es «experiencia y dedicación», valores que se reflejan en cada botella.











